Los límites son … limitados!

Los límites son … limitados!

Los límites no tienen buena prensa. Como la obediencia. O la memoria. O las clases magistrales. Quizás es porque asociamos los límites con 3P: Prohibiciones ( “Prohibido el paso”), Propiedades ( “Propiedad privada”) y Pasarse de la raya ( “¡Esto supera todos los límites del buen gusto!” “¡Ahora te has pasado!” ).

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Y sin embargo, los límites son importantes: cuando establecen un marco estable nos dan seguridad, nos ayudan a desarrollarnos, son una base estable, un punto de partida. Como los escaladores que suben por una grieta, una pared, con la espalda en una pared y los pies en el otro, o con un pie en cada pared. ¿Sabéis cómo se llama esta técnica? “Por oposición”. Los límites también nos protegen: el semáforo rojo, el indicativo de alta tensión … incluso el aviso “está terminantemente prohibido bajar a la zona de vías” -que parecería de sentido común- quiere impedir que nos ponemos en una situación de peligro innecesario.

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Pero no es extraño que los límites no nos entusiasmen, porque cuando son extremadamente rígidos nos hacen sentir oprimidos, despiertan una “claustrofobia” que a menudo se traduce en “rebote”, en un impulso irreprimible de transgredir el límite ( “por qué he de ir a 80 km / h si esto es una autopista, son las dos de la madrugada y no hay más coches? “).

Así pues, la solución serían unos límites flexibles? Bueno, los límites de un cuadrilátero de boxeo están marcados por unas cuerdas flexibles, pero eso no quiere decir que lo que pasa dentro sea menos violento!

Por otra parte, los límites estimulan nuestra creatividad artística (como se constata, por ejemplo, en el caso de grandes películas realizadas con pocos recursos) y pueden motivar nuestro deseo de superación personal ( “Where is the limit?” es el conocido lema de muchos corredores).

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Nos está costando decidir si los límites son buenos o malos, ¿verdad? Quizás nos ayudará considerar que hay límites exteriores y límites interiores, y que los límites exteriores que nos pone -o impuestas alguien son más difíciles de tolerar, sobre todo si son arbitrarios, límites que un día son muros inexpugnables y al día siguiente, sin razón aparente, líneas de yeso pintadas en el suelo, lejos, muy lejos. Otras veces nuestros límites interiores son el problema: los que nos hemos marcado, los que están formados por las cosas que nos sacan de quicio, nuestros botones de alarma, nuestras “líneas rojas”.

Al final, ¿sabéis qué pasa? Que los límites son limitantes, pero, sobre todo, son muy… limitados! Los problemas surgen cuando damos a los límites un poder que no les corresponde. Por ello, creo que, sobre todo en educación, en el cuidado de personas, en equipos de trabajo, más que de límites habría que hablar de Criterios y de Personalización.

Si damos poder al límite, si lo convertimos en una norma rígida, se convertirá en un fósil, y generará malestar, injusticia, malhumor … y no habrá superación, no habrá salud, no habrá productividad.
LÍMITS06Por ejemplo, podemos tener muy claro que el respeto es un límite fundamental, y esto es razonable, pero si nos estamos comunicando con un adolescente que no nos mira a la cara y le espetó: “¡Mírame, que te estoy hablando! ¡A mí no me faltes al respeto! “, no estamos teniendo en cuenta que, a menudo, para un adolescente nuestra es una mirada que juzga (y que pre-juzga) y le resulta violento mirarnos. No es que “pase” de nosotros. Nuestro grito es más fruto de la alarma interior que “ha saltado” porque nos encontramos inseguros que porque pensamos que llamar mejorará la comunicación. En cambio, si teníamos un Criterio de Comunicarnos en un clima de respeto, y conocemos el adolescente, Personalizaremos nuestra actitud: quizá le diremos “Mira, es que no sé si me estoy explicando. Estoy enfadado, pero creo que te he de decir estas cosas, y necesito saber si estás de acuerdo, o no, y quisiera escuchar qué tienes que decir “o tal vez conocemos el adolescente y sabemos que debemos darle tiempo para que” digiera “lo que le hemos dicho, que sabemos seguro que le ha llegado, aunque no nos haya mirado.
LÍMITS05Otro ejemplo: las palabrotas, la grosería … no son, en principio, la mejor manera de comunicarnos, y es un límite razonable exigir que nos dirigimos unos a otros con corrección. Pero si estamos en un grupo donde hay una persona con síndrome de Tourette, este límite no se le podrá aplicar. La Personalización pasará para saber si hay factores que desencadenan crisis, y qué podemos hacer para facilitar la comunicación más allá del “ruido” provocado por las palabras gruesas. Ep, no digo que sea fácil, o que no pueda haber tropiezos y malentendidos, pero si somos persistentes en la aplicación de Criterios y Personalización, esto no implicará “rebaja” de los estándares de convivencia.

En un equipo de trabajo, esta aplicación de Criterios + Personalización debe ser especialmente cuidadosa por parte de quien ostente la responsabilidad del equipo. Un grupo de personas que trabajan juntas pueden hacerlo conjuntamente, o sólo la vez en un mismo espacio. En cualquier caso, se trata de situaciones que devienen muy intensas, y donde cualquier pequeño conflicté ( “¡A ver si nos recordamos de poner papel en la impresora!” “Hay gente que parece que no ha visto el cartel que dice que aquí no se puede comer” “Alguien debe de tener en casa una colección de paraguas mis… “) se magnifica, y dificulta el logro del objetivo final, que debería ser hacer bien el trabajo en un ámbito de relaciones cordiales. Sustituimos los carteles para conversaciones personalizadas, por sonrisas, por buen humor, por criterios razonables que, sí, tal vez cambiarán según las personas y las situaciones. Esto no quita autoridad ni disminuye nuestro liderazgo. Al contrario, el entorno percibirá que no somos arbitrarios, sino atentos, que estamos en el caso, que aplicamos los Criterios en función de las características, necesidades e intereses de la persona (de todas las personas, ¡no sólo de algunas!) , con toda la exigencia y comprensión posible. Haremos realidad lo que “no se ha hecho el hombre para la ley, sino la Ley para el hombre” y ayudaremos a los límites… ¡a superar sus limitaciones!

Un artículo de Juanjo Fernández, Consultor pedagógico, escritor y conferenciante @ juanjofdezsola



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