CON_EX_IÓ. Formar para transformar

CON_EX_IÓ. Formar para transformar

La formación es una herramienta necesaria en nuestro día a día en los centros de trabajo. Hay que invertir esfuerzo, voluntad y motivación para hacer evidente y tangible la eficacia de la formación en la calidad de vida de las personas a las que acompañamos, ya sea en el ámbito social, empresarial, educativo o, sencillamente, de desarrollo personal.

La definición de aprender según el Instituto de estudios Catalanes es: “el proceso por el que un individuo o una colectividad adquieren conocimientos, habilidades, rasgos o pautas culturales, como el lenguaje, los prejuicios, las normas, las creencias, las reglas de conducta “. Adquirir conocimientos es pues una parte importante en el aprendizaje que comportará desarrollar habilidades, lenguajes, modos de hacer y poner en práctica desde la experiencia cotidiana que se traduce en acción capaz de transformar la realidad que vivimos.

La formación es una manera de facilitar el aprendizaje, arraigando lo que somos capaces de interiorizar en la realidad cotidiana, por tanto transformando aquellos aspectos que son mejorables en nuestro trabajo diario. Por eso os quiero hablar del pilar del aprendizaje: la CON_EX_IO. (Valga la licencia lingüística)

La formación nos conecta con las necesidades de las personas, en cómo viven las situaciones diarias, al tiempo que las entroncan con las potencialidades de las competencias personales que cada uno de nosotros, llevamos en la mochila. Estas competencias (técnicas, emocionales, relacionales, musicales, gestuales, académicas, vivenciales…) tienen que ver con nuestras inteligencias personales, sobre las que la formación es facilita que nuestra capacidad de aprender a ser eficaz, eficiente, y que dé fruto convirtiéndose en formas de crear nuevas realidades, a la hora que nos hagan disfrutar de lo que aprendemos.

La formación continuada se fundamenta en la CON_EX_IÓ y en la TRANSFORMACIÓN. Me explico:

  1. COnocimiento: el conocimiento es básico, adquirimos conocimientos, nos formamos una idea de una persona o una cosa, somos capaces de comprender mediante el razonamiento, las cualidades, las características, las interrelaciones, …, que un concepto o una persona tiene en el su entorno. Conocer nos permite trabajar la memoria para poder re-conocer (dar valor a lo que ya conozco). El Conocimiento sería pues el es el conjunto de datos, conceptos y prácticas que tenemos sobre las personas o las cosas de nuestros entornos vitales y de los que hacemos conciencia. El conocimiento nos lleva a la práctica, podríamos decir claramente que también conocemos desde la capacidad de comprender por medio de la propia experiencia.
  2. EXperiencia: la experiencia es otra fundamento. Puedo tener muchos conocimientos teóricos, pero no saber cómo aplicarlos. La experiencia nos define como la práctica y la participación activa en las acciones que configuran nuestro itinerario vital. La práctica y la participación nos permiten adquirir el conocimiento aplicado, es decir, transformador y creativo. La experiencia nos pide vivencia de lo que experimentamos, ya que lo que vivimos y nos hace sentir, a menudo se traduce en herramientas personales que nos permitirán decidir sobre la validez y el convencimiento de aplicar los aprendizajes en el día a día. La experiencia es una fuente de aprendizaje que nos lleva a la experiencia. La experiencia nos pide no sólo conocimiento sino experiencia en la aplicación práctica, en la acción.
  3. Accn: La acción es el arte de actuar, de hacer posible y tangible que lo que hemos aprendido se convierta en hechos, actos, en maneras de hacer, capaces de cambiar realidades y de potenciar procesos de aprendizaje constante. En el ámbito social, la acción es lo que da sentido al aprendizaje. Los aprendizajes se traducen en acciones conscientes, responsables, transformadoras. Esta acción cuando se pensada, reflexionada, fruto del aprendizaje, nos pide que esté fundamentada en procesos de reflexión ética que nos permiten desarrollar procesos creativos de gran valor en nuestros trabajos.

De la Formación a la Transformación. Es desde esta perspectiva que cuando hablamos de procesos de formación debemos pensarlos desde la transformación. La formación no se entiende si no se traduce en acciones que transformen nuestras maneras de hacer, tanto individuales como de equipo. Maneras de hacer capaces de introducir mejoras y cambios que en formarnos nos harán actuar diferente, desde la creatividad, potenciando nuevas formas en un proceso de mejora continua y continuada. Debemos asegurar las herramientas para hacer posible que la formación que recibimos en nuestras entidades genere procesos de cambio y mejora, que transforme y que sea capaz de generar nuevos conocimientos experimentados desde la acción.

En dignetik apostamos por procesos de CON_EX_IÓ desde nuestras formaciones transformadoras. Si quieres más información sobre la formación CON_EX_IÓ ve a la página de inicio.

Un artículo de Quico Manyós, director de contenidos de Dignetik.



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