La tarea diaria con el filtro de la ética

La tarea diaria con el filtro de la ética

El testimonio de Gabriel Liesa tras asistir a la formación Dignetik en ética en las residencias para la tercera edad 

Seguro que estás pensando que este artículo no habrá por donde cogerlo. Si el título lleva la palabra ética, seguro que será una filosofadas o una colección de buenos deseos. A pesar de que se hable de tarea diaria, tocará poco pies en el suelo. Os confesaré que a mí me pasaba lo mismo. Y mira que en las clases de filosofía de tercero de B.U.P y C.O.U (vaya, lo que ahora es bachillerato) me lo pasaba bien, cuando iba. Pero era leer la palabra ética y empezar a encoger la nariz. Más bien era un convencido de que la ética, tal como la tenía entendida, era lo mismo que soñar despierto. Pensaba, como dice el escritor e historiador Yuval Noah Harari, que “la historia de la ética es un triste relato de ideales maravillosos que nadie cumple”. Así de crudo.

Y ahora os preguntaréis, ¿por qué nos quieres hablar de ética? ¿Te has vuelto loca? Pues no, al contrario. A raíz de mi experiencia, en el día a día, he encontrado dentro de lo que se conoce como ética las bases para poder asentar mi tarea diaria en lo que realmente creo, y que el lugar donde trabajo también comparte.

Tuve la suerte de asistir a los cursos sobre ética que realiza Digentik para ACRA y salí con el total convencimiento de que para poder aplicar el concepto de la atención centrada en la persona hay que reflexionar desde la ética sobre cómo realizo mi tarea diaria. La experiencia de hacer pasar nuestra tarea diaria profesional por el filtro de la ética es un gran ejercicio de humildad y de aprendizaje.

Como dice el genetista y escritor Albert Jacquard “la ética no consiste en formular preceptos caídos o dictados desde el cielo, sino que es consecuencia de tomar conciencia de lo que somos”. Saber qué es lo que hacemos, por qué,  para quién y cómo lo hacemos. A menudo, nuestra tarea diaria se convierte en unas acciones llevadas con piloto automático. El tiempo, la presión asistencial, la rutina, etc. hacen que de manera totalmente inconsciente actuemos de manera automática. Y no hay nada mejor que el automatismo para alejarse de las personas y de uno mismo. Y el resultado seguro que no será satisfactorio. Para nadie.

Ejemplos, a miles. Y de mí mismo: darme cuenta de que he movido una silla de ruedas, y resulta que hay una persona sentada a la que no le he dirigido la palabra. Hablar de un residente con compañeros ante el residente pero como si no estuviera. Criticar la tarea de un/a compañero/a en lugar de hablarlo. ¿Estas acciones son provechosas? ¿Ayudan? ¿Esto es atención centrada en la persona? ¡Claro que no!

En cambio, reflexionar sobre nuestra labor diaria es lo que nos permite seguir conectados con lo que hacemos, conectados con quien lo hacemos y por supuesto conectados con nosotros mismos. Y en la reflexión es donde entra la ética. Y no sólo en la reflexión, sino en la manera de aplicar esta reflexión, que es lo importante.

Definiciones de ética hay muchas. Y modos de agruparse también. Sea en códigos deontológicos, guías de buenas prácticas, tomos de valores, etc. Como también coexisten las éticas de cada uno, con las éticas y morales de las sociedades o de las instituciones. Existe, sin embargo, una fórmula que nos puede ayudar tanto de forma individual como grupal (institución) a pasar el filtro de la ética en nuestra tarea diaria. La fórmula de 4-4-4: 4 éticas, 4 ámbitos de actuación y 4 principios. En Allegra, la residencia donde yo trabajo como fisioterapeuta y community manager, el próximo 26 de octubre celebramos nuestra V jornada técnica para profesionales, esta vez centrada en la ética y con el título “Actúo con ética cuando … “. Queremos que la jornada sea un encuentro, un momento de reflexión conjunto entre los diferentes profesionales de la atención a las personas mayores, para pasar este filtro de ética en nuestra labor diaria. De la mano de dos referentes en el mundo de las personas mayores como son Quico Manyós (Dignetik) y José Luis Buenhache (Siena), reflexionaremos y aplicaremos ética. Veremos cómo hacerlo como personas y cómo hacerlo como institución. Conocer la fórmula del 4-4-4 para aplicarla al día a día.

Si venís, quizás os pase como a mí y pasáis de ser unos descreídos de la aplicación de la ética, a ser más conscientes de lo que hacéis y para qué lo hacéis. Cada vez estoy más convencido de lo que Roberto Rosellini, el cineasta italiano, decía: “La búsqueda de la humildad es lo más importante, especialmente si quieres edificar una ética, si quieres conseguir una cierta moral”.

Un artículo de Gabriel Liesa, fisioterapeuta y community manager.

Aquí puedes encontrar toda la información de la V jornada técnica para profesionales y el formulario de inscripción.



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