Personas con capacidades distintas

Personas con capacidades distintas

Hace tres años impartí un conferencia sobre diversidad funcional o personas con discapacidad, o como quiera llamarlos. En la sala había unas 500 personas expectantes sobre el tema de cómo trabajar la planificación centrada en la persona en el ámbito de la dependencia.

Empecé el debate haciendo cuatro preguntas en la sala:

  1. La primera fue la de pedir a los asistentes, que todos aquellos que NO tenían una situación de discapacidad vivida se levantaran: unas 400 personas se pusieron de pie.
  2. Una segunda observación que los hice a los que estaban de pie, fue que si llevaban gafas o lentillas sentaran; esta cuestión provocó que de las 400 personas que aún estaban de pie, en quedaran menos de un centenar.
  3. Una tercera cuestión fue la de pedir que los que habían vivido alguna situación de dificultad en su vida diaria (haberse roto alguna pierna, un brazo, lumbalgias … o por falta de percepción auditiva en grandes espacios) que también se ‘sentaran: sólo quedaban 20 personas.
  4. Una última pregunta fue dirigida a pedir que se sentaran los que hubieran vivido alguna situación de barreras arquitectónicas, escaleras sin rampas, calles llenas de obstáculos en las aceras, aceras estrechas cuando debían acompañar alguien: sólo quedaron dos personas.

A estas dos personas las felicité por su salud y les deseé que tuvieran la suerte de vivir alguna situación de dependencia, discapacidad, diversidad funcional, o como preferimos decirle, ya que vivir las capacidades mantenidas, es siempre una experiencia que enriquece la vida personal y que nos hace afrontar retos diarios.

Explico esta anécdota porque hay que hacer evidente que el concepto discapacidad, marca y ha marcado la imagen empobrecedora de una sociedad que utiliza lenguajes que todavía tienden a la discriminación.

En 2005 el Sr. Rodriguez Zapatero declaraba «No Podemos permitirnos que en el año 2005 Nuestra Constitución define en las personas con discapacidad como Disminuidos», advirtio el presidente del Gobierno, quien aboga por «enterrar cualquier tipo de discriminación». 

El término disminuido o minusválido (menos válido) había desaparecido de la Constitución. Por fin los «discapacitados» eran considerados como PERSONAS de forma oficial. Sin embargo, al igual que los términos minusválido – deficiente – disminuido – subnormal – etc. la palabra discapacidad seguía dando más valor a la falta de capacidades personales que no a las capacidades mantenidas.

En la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (2001) y en la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006), se nos define el concepto discapacidad como el «resultado de la interacción entre una pérdida o un déficit en el funcionamiento de una estructura corporal o una función corporal de una persona y las barreras del entorno, que supone una limitación en la actividad y la consiguiente restricción en la participación en igualdad de condiciones con todos los ciudadanos «. Esta perspectiva nos sitúa el entorno como un aspecto clave en la vivencia de las dificultades funcionales en la vida diaria de las personas.

Discapacidad Dignetik

¿Quizás debemos escuchar lo que las propias personas con capacidades diferentes decimos de cómo queremos ser tratados y llamadas?

¿Diversidad funcional o discapacidad?

Las palabras cambian a medida que cambia la realidad, cambiar una palabra no hace cambiar la realidad, los cambios en las palabras responden a cambios de mentalidad, de perspectiva, de manera de percibir la realidad, transformándola.

El debate social ha propuesto que el concepto de diversidad funcional sustituya el término discapacidad. No todo el mundo está de acuerdo, pero este hecho nos lleva a plantearnos algunas reflexiones. La diversidad funcional, lingüísticamente hablando, significa funcionar de manera diversa. Visto así las personas somos diversas en todo, aspecto físico, como nos movemos, forma de pensar, en la manera de expresarnos.

Las personas con diversidad funcional, somos todos, la diversidad es inherente al ser humano. Estas consideraciones me hacen cuestionarme que, si todos tenemos capacidades diferentes, y vivimos en entornos de vida.

  1. ¿Puede que la discapacidad la provoque el entorno?
  2. ¿Si el entorno fuera diferente, la pérdida o el déficit de capacidades funcionales por causa física o intelectual no sería considerada como discapacidad?
  3. ¿Hay que cambiar el entorno para que no cause tanta discapacidad?

Debemos plantearnos si hemos desarrollar una construcción teórica sobre los términos como el de la discapacidad, la diversidad funcional o como queramos decirlo (hasta ahora la hemos construida desde las personas que nos creemos que vivimos en la «normalidad» entendida como el que sería deseable para todos desde la plenitud de todas las capacidades), o si debemos desarrollar entornos que permitan vivir las capacidades personales para participar plenamente en la comunidad

Creo que normalidad no existe. El que sea TOTALMENTE NORMAL que se levante de la silla. La normalidad es como cualquier lengua normativa, nadie habla plenamente con corrección total. ¿Quizás hemos construido una normalidad dominante (la capacidad funcional plena) y unas normalidades dominadas (la DIScapacidad propia de cada situación)?

Necesitamos dar valor a las capacidades mantenidas por las personas y ya encontraremos el nombre adecuados Que no nos pase como en la viñeta donde vemos que tenemos el peligro de caer en definir la problemática olvidándonos de la persona.

Un artículo de Quico Manyós, director de contenidos de Dignetik



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