Tiempo al tiempo. La gestión de la soledad

Tiempo al tiempo. La gestión de la soledad

El tiempo y su gestión supone uno de los grandes retos de cualquier organización, no importa a lo que se dedique o cual sea su objetivo. Cuando se trata de cuidar personas, este reto es aún mayor. Cada minuto que consigamos mejorando nuestra eficiencia, se convierte en un minuto más que podemos dedicar a mejorar nuestro trato a la persona, a acompañarla mejor.

La falta de tiempo es una de las razones que, más comúnmente, se esgrime como dificultad para implementar mejoras en términos de ACP, buenas prácticas, innovación en el día a día. Y eso solo podremos solucionarlo obteniéndolo a través de mejorar nuestra eficiencia.

En la búsqueda de la eficiencia el tiempo vuelve a tener un papel capital. Para obtener tiempo debemos invertirlo. Todo el tiempo que dedicamos a conocer nuestra organización, reconocernos entre los diferentes profesionales, entender que la interdependencia repercute en una mejora del trabajo de cada uno, y por tanto, del trabajo del equipo, repercutirá en un beneficio; tiempo para dedicar a las personas a las que cuidamos y gracias a la implementación de las imprescindibles buenas prácticas en nuestro día a día, en una mejora de nuestra atención y en la calidad de vida de las personas.

De esta forma debemos entender que el tiempo dedicado a mejorar nuestra estructura no debe ser cuantificado como tiempo perdido, sino como el necesario tiempo de reflexión, autoconocimiento y reconocimiento. Un buen símil sería el tiempo muerto que el entrenador utiliza para mejorar el rendimiento del equipo en el tiempo de juego mediante el intercambio de información y la creación o recuperación de sinergias entre los diferentes elementos del equipo.

La eficiencia es posiblemente uno de los principales objetivos comunes para todos los profesionales de una organización y requiere que le dediquemos el suficiente y necesario tiempo y reflexión para que se convierta en uno más de los detalles reconocibles de nuestro compromiso ético con las personas que están a nuestro cargo.

Aportamos pues algunas  reflexiones  sobre el tiempo que nos pueden ser útiles  en el cometido de  potenciar la gestión del tiempo como herramienta eficaz, tanto  en la atención, cómo  en en la gestión emocional del mismo por parte de las personas a las que  acompañamos.

A menudo las personas que están en instituciones tienen mucho tiempo. Tiempo para pensar,  para entristecerse o alegrarse, para vivir situaciones de gran intensidad o vivir tiempo de espera.  Saber valorar como utilizan el tiempo nos permite afrontar uno de los grandes problemas cotidianos, la  soledad. A menudo  debemos gestionar el aburrimiento y la  soledad que se desprende  de vivir  el tiempo vacío. Vacío de  relaciones y de  vínculos, repleto de  significados personales  importantes para la persona que, al no poder compartirlos  con otras personas , se transforman en “vaciedad”.

¿Cómo podemos  resignificar el tiempo para  combatir la  soledad y así ganar tiempo de vida? Podemos desarrollar  estrategias que nos permitan ganar tiempo de apoyo frente la soledad: “La soledad es una experiencia subjetiva que se produce cuando no estamos satisfechos o cuando nuestras relaciones no son suficientes o no son como esperaríamos que fueran”. Bermejo, 2005

 

Así podemos plantearnos algunas formas que nos permiten abordar las relaciones dese la proximidad:

DAR TIEMPO: Dar tiempo lo podemos hacer dese la generosidad de respetar el ritmo de la otra persona. A menudo tenemos muchas tareas y gestionamos el tiempo de la persona  sin respetar sus cadencias y ritmos que a veces nos llevan a PERDER TIEMPO.

PERDER TIEMPO: Perdemos tiempo cuando no nos centramos en la otra persona y la escuchamos, cuando no le dedicamos  su momento de tiempo de forma amable y con escucha activa. Perder tiempo es la  consecuencia de no escuchar o de no centrase en la persona, ya que  su respuesta será la demanda constante de atención.

GANAR TIEMPO: Ganar tiempo nos lleva  a veces a  sustituir  al otro , a ocupar su espacio y hacer las cosas por la otra persona. Esta es una perspectiva errónea de ganar tiempo , ya  que ganamos tiempo  en el instante, pero perdemos tiempo  en la  continuidad, ya que al hacernos cargo de todo, estaremos mucho más ocupados en su atención que si empoderamos a la persona.

El tiempo es algo flexible, relativo que nos permite modular las relaciones y acompañar con arte vital en nuestro trabajo diario y cotidiano. ¡TIEMPO AL TIEMPO!

 

Un artículo de Joaquim Hernàndez (Fisioterapeuta y formador) y Quico Manyós (director de contenidos de Dignetik)



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