Trabajo social y teatro social (parte 1)

Trabajo social y teatro social (parte 1)

Aproximación desde la práctica cultural del arte

Introducción

La práctica cultural del teatro permite el ejercicio de algunos de los principales contenidos teóricos- metodológicos propuestos en las ciencias sociales y, de manera más concreta, en la intervención social. El trabajo social y el teatro son construcciones socio-históricas que han jugado roles y fines diversos dependiendo de cada contexto y época. En ambos la comunicación vertebra la producción de una práctica que puede formar parte de fines diferentes. El teatro a través de la transmisión de un mensaje dirigido a un público. El trabajo social por medio del lenguaje (Matus, 2016) en una comunicación a través de las interacciones. En el momento actual el trabajo social necesita de una praxis que posibilite nuevas estrategias. Para ello, se hace necesario ampliar el conocimiento de las realidades socio-culturales dónde actuamos. Y esto pasa por incluir saberes y experiencias de personas y colectivos donde el trabajo social, en sus diferentes modalidades, está presente. De manera especial, el teatro puede conferirle al trabajo social estas aportaciones.

Antecedentes

Los diferentes contactos entre las ciencias sociales y las artes han estado presentes desde finales del siglo XIX. Siendo varios los motivos de este acercamiento, me centraré en uno, de carácter específico, que es de singular importancia para nuestro análisis. Me refiero al ser humano como objeto central de estudio y representación en sus más complejas y variables dimensiones. Tanto el arte teatral, y de manera concreta el arte teatral moderno, como las ciencias sociales han compartido un interés común por conocer, comprender y explicar dichas complejidades. De entre las  artes, algunas disciplinas de las ciencias sociales buscaron en el teatro un espacio de reproducción y representación de sus ideas e hipótesis y, con ello, un ejemplo de validación de los estudios realizados científicamente. El arte teatral, por su parte, ha buscado en las ciencias sociales nuevos significados con los que interpretar a sujetos y sociedades cambiantes que, a partir de la revolución industrial, adquirieron mayor heterogeneidad. De otro lado, la dimensión cultural fue entrando en estas interrelaciones desde diferentes planos. Un ejemplo fue la notable influencia que la cultura, así como su significación en el ámbito de lo popular y el estado, tuvo para movimientos como la ilustración y el romanticismo desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX.(Martín- Barbero, 2003).

A lo largo del siglo XX se va a producir una cooperación entre ambos campos cuyos resultados ya son conocidos. Algunos ejemplos, a partir de las iniciativas de una u otra área, son los siguientes: desde las ciencias, podemos citar el psicodrama (Moreno, 1914), lamicrosociología y elsituacionalismo metodológico (Goffman 1956), la antropología de la performance (Turner, 1986); por su parte, el teatro moderno encontró en las ciencias sociales importantes hallazgos que causaron un profundo cambio en la producción teórica y práctica de este arte: del teatro sociológicode Bertolt Brecht al teatro antropológico de Eugenio Barba, de la creación de la pedagogía teatral en Konstantin Stanislavsky (con clara influencia de la psicología) al teatro del oprimido de Augusto Boal (a su vez con influencias de Paulo Freire). En el caso específico del trabajo social moderno, las artes (y entre estas el teatro) tuvo una especial significación en las actividades de The Hull House de Jane Addams (2004). La afinidad de la autora norteamericana con el interaccionismo simbólico le hizo considerar el teatro, la expresión corporal, la música y/o la pintura, desarrollados en respectivos talleres, medios para un mayor conocimiento del personas y comunidades, además de servir de acercamiento e interrelación entre sujetos y profesionales.

Teatro Social. Epistemología y conceptualización

Este punto es principal para conceptualizar lo que entiendo como teatro social. Etimológicamente este concepto fue creado por el movimiento cultural anarquista en 1896 en Cataluña (Litvak, 2010) y reflejaba el valor concedido a la unión entre ciencias y arte. La importancia de lo cultural como espacio de participación y construcción social estuvo presente en el pensamiento romántico, sin embargo tomó mayor fuerza con la formación de los movimientos obreros (Martín Barbero, 2003). El anarquismo lanzó una pregunta: “¿por qué no hacer que las artes contribuyan también al progreso humano como hace la ciencia?”(Litvak, 2010). La respuesta se estaba gestando en la construcción de una nueva perspectiva cultural, posibilitando que manifestaciones artísticas como el teatro se convirtieran en una herramienta de acción socioeducativa sin parangón antes en la historia. Inherentemente, el sentido de acción y/o participación estaba presente en todo proceso, fuese este de ámbito educativo, social, cultural o político. A partir de este precedente histórico se producirá.

A partir de este enfoque, mi interés se centra en la investigación aplicada de aquellos contenidos teóricos-metodológicos que sean acordes con el fin de establecer un modelo de teatro social aplicado a la intervención social o, si se prefiere, de cómo el teatro puede ser una herramienta del trabajo social. Sin embargo, de manera específica, trato de establecer dicha intersección a partir de una praxis desde la estrategia transformativa, fundamentalmente en contextos de desigualdades y exclusión. Concretamente, respaldo que son en estos contextos donde se hacen necesarias nuevas contribuciones desde el trabajo social y que, desde la transdisciplinaridad, en interacción con técnicas alternativas como las teatrales, se puede conseguir una praxis (teoría y práctica) llevada a cabo desde el diálogo y el consenso, en “la posibilidad de premeditar la sociedad de la que se forma parte y aún de otras con las que nos hemos encontrado (y sometido)” (Ruiz Ballesteros, 2010). Añadir a esta última exposición dos aspectos aclaratorios: el primero hace referencia al concepto de praxis desde un encuadre que parte de la interrelación directa entre las ideas y la acción, fundamental si queremos obtener una transformación consensuada; el segundo hace referencia al concepto transdisciplinario, que hace caso no sólo a la interrelación entre disciplinas, sino que incluso va más allá pues incluimos la interrelación entre ideas, técnicas y experiencias que son ajenas a las ciencias sociales, como en el caso del arte teatral.

El enfoque del trabajo social desde esta práctica cultural/ artística pretende sugerir una visión distinta (no divergente de otras visiones) donde la creatividad y la transdisciplinaridad formen parte del estímulo hacia acciones transformadoras en contextos diversos. El teatro puede convertirse en un medio de resistencia estratégica en estos contextos desde el hallazgo de elementos concordantes, coincidentes, donde las ciencias sociales y el teatro, conjuntamente, aún tienen mucho que explorar y poner en juego.

Un artículo de Manuel Muñoz Bellerín, profesor Asociado de la Universidad Pablo de Olavide. Tallerista y Facilitador de Creación Colectiva Teatraly Teatro Aplicado a la Intervención Social. mfmunbel@upo.es



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