Trabajo social y teatro social (parte 2)

Trabajo social y teatro social (parte 2)

Ejemplos prácticos desde una metodología centrada en la práctica cultural del teatro 

He descrito el significado conceptual que tiene la cultura y lo cultural en un marco del trabajo social que pretende ser herramienta de cambios, de liberación, de consecución de una vida digna para el ser humano. Ese concepto conlleva en sí mismo una proyección democrática en el que todo acto participativo supone una actitud y un valor de uso, no de cambio. La cultura concebida desde la democracia participativa (democracia cultural) significa que todos y todas tenemos las mismas capacidades y posibilidades para su desarrollo, es decir para su ejercicio y producción (Muñoz, 2018). Ello supone no sólo una declaración de intenciones o un principio ético, además rige una línea de actuación cuyo planteamiento no es otro que todas las personas y todos los colectivos tengan las mismas posibilidades y recursos para producir su propia cultura.

En la búsqueda de mecanismos con los que desarrollar un trabajo social participativo originado en la perspectiva holística, crítica y cooperativa, que tuviese en cuenta la implicación directa de las personas y/o colectivos, encontramos en el teatro herramientas útiles para generar procesos democráticos donde los decisiones y los saberes son compartidos. El método de la creación colectiva teatral (Muñoz y Cordero, 2017), entre otros, es uno de los pilares fundamentales de una acción cultural participativa aplicada al trabajo con grupos en la que confluyen algunos elementos de la Investigación Acción Participativa. Permite un análisis con y desde la realidad emergente de los agentes implicados, siendo ellos/as quienes desarrollan un diagnóstico de la situación social, de sus conflictos y sus reivindicaciones. El proceso artístico es un vehículo donde confluyen ideas, actuaciones y relaciones personales que permiten un nuevo horizonte de experiencias humanas. El resultado final es la producción artística en la que el grupo expone y expresa, a través de múltiples voces e imágenes, todo un trabajo de debates, reflexiones, creatividad, consensos, etc.

El ejemplo de la creación colectivano es único, cabría hacer mención de otros tipos de enfoques en los que se desarrollan elementos dirigidos a un trabajo social como agente de cambio. En este sentido podría referirme al teatro como herramienta de tratamiento de conflictosdesde las perspectivas narrativa y transformativa; de la narración oral escénicao cómo contar y generar relatos individuales y colectivos desde una perspectiva crítica de los derechos humanos; de la antropología cultural en la que germinan otros tipos de producciones culturales, aquellas que son propias de los pueblos no hegemónicos, de los colectivos marginados por la cultura oficial, de las personas excluidas del sistema capitalista y que tiene en el tercer teatroun espacio de actuación y representatividad (Barba, 2008).

Sin embargo, más que seguir en la profundización de estos enfoques o modelos, considero necesario finalizar este apartado con algunas contribuciones concretas que estas herramientas han podido ofrecer al campo del trabajo social, de la intervención social en general y, de manera directa, a las personas y grupos con los que he compartido estas experiencias. Siguiendo con los tres niveles básicos de intervención del trabajo social como disciplina describo tres ejemplos que parten de lo individual, grupal y comunitario.

El primer ejemplo trata acerca de la construcción del sujeto en contextos de exclusión, marginalidad y discriminación. Una construcción que está modelada desde los estigmas y estereotipos en negativo de la sociedad (Goffman, 2010) que no permite la identificación o la autopercepción y que, con el tiempo, puede configurar en la persona una identidad desestructurada. Un efecto inmediato afectaría a la propia imagen identitaria de la persona estigmatizada y como consecuencia última podría distorsionar la propia autodeterminación sobre sus capacidades, decisiones y acciones. El trabajo social de casos ha proporcionado material suficiente para aplicar técnicas con las que paliar estas situaciones. Desde la perspectiva de las capacidades(Nussbaum, 2012) y la centralidad del caso(Ubieto, 2009) podemos incluir nuevas reglas donde el sujeto estigmatizado re-conceptualice aspectos integrales de su vida y su ser, extrayendo valores con los que tener una percepción en positivo de sí mismo. Técnicas provenientes del mundo del arte y la pedagogía teatral como teatro imagen,dramaturgia simultánea(Boal, 1980), memoria emotiva, si mágico(Stanislavsky, 2003), conversational dramatism(Saldaña, 2011) o ethnodramatics(Turner, 1982), etc. exploran en los contextos situacionales más relevantes, descubriendo nuevas reflexiones acerca de los por qué y circunstancias vividas. A su vez, permiten un cambio hacia percepciones más positivas, acometiendo evaluaciones donde el peso no recaiga exclusivamente en el sujeto, sopesándose elementos externos que tienen que ver con sistemas como el social, político, económico y/o cultural.

La segunda y tercera demostración tienen que ver con la perspectiva del empoderamiento, entendido como la “autodeterminación individual que capacita a la personas para tomar decisiones y resolver por sí misma problemas que afectan a su propia vida…”(Musitu y Buelga, 2004). Precisamente por ser este un concepto sacado de la psicología comunitaria, deberíamos ampliarlo a la intervención social dirigida a grupos y comunidades (y no solo a individuos). Sin embargo, debemos incluir otras fuentes que son fundamentales en una conceptualización que atraviesa la pedagogía crítica (Freire, 1997), el trabajo social (Solomon, 1977) o el movimiento de la mediación transformadora (Bush y Folger, 1996), por citar algunos. En proyectos y talleres de teatro social donde se tenían como objetivo la introducción de niveles de desarrollo participativo, protagonismo y autodeterminación con grupos en contextos de exclusión se ha evidenciado algunos resultados en los cuales estos recobraban, desde la experiencia y producción artística, espacios de representatividad social. El empoderamiento en teatro social repercute en la obtención de mayores cuotas de análisis, decisión y actuación sobre aquellos contextos socioculturales y sociopolíticos que competen a personas y colectivos implicados. A través del proceso creativo (como proceso) y de la representación (como resultado artístico producido por el grupo) personas y colectivos alcanzan un mayor reconocimiento por parte de la sociedad, así como una participación más amplia por medio de la práctica sociocultural (Muñoz, 2009).

Un artículo de Manuel Muñoz Bellerín, profesor Asociado de la Universidad Pablo de Olavide. Tallerista y Facilitador de Creación Colectiva Teatraly Teatro Aplicado a la Intervención Social. mfmunbel@upo.es

Referencias

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Barba, E. (1994). La canoa de papel. Tratado de antropología teatral. Buenos Aires: Catálogos.
Barba, E. (2008). La conquista de la diferencia. Lima: Ed. San Marcos.
Baruch Bush, R., Folger, J. (1996). La promesa de la mediación. Barcelona: Granica.
Boal, A. (1980). Teatro del oprimido. México: Nueva Imagen.
Freire, P. (1997). Pedagogía del oprimido. Madrid: Siglo XXI.
Goffman, E. (2010). Estigma. La identidad deteriorada. Buenos Aires: Amorrortu.
Litvak, L. (2001) Musa libertaria. Arte, literatura y vida cultural del anarquismo español (1880-1913) (1ª Edición). Madrid: Fundación Anselmo Lorenzo.
Martin -Barbero, J. (2003). De los medios a las mediaciones. Bogotá: Ed. Nomos.
Muñoz, M. (2009). Teatro y representatividad social. Ñaque, Revista teatro-expresión-educación, nº 60.
Muñoz, M., Cordero, N. (2017). “La creación colectiva teatral. Método de acción social y resistencia con el colectivo de personas sin hogar en Sevilla”.Revista de Estudios Políticos. Instituto de Estudios Políticos. Universidad de Antioquia, 50, pp.42-61.
Muñoz Bellerin, Manuel. (2018). La práctica cultural del teatro en el desarrollo de las capacidades creativas. Teatro Aplicado en contextos de estigmatización: estudio de caso con personas sin hogar. Anagnórisis. Revista de investigación teatral, no. 18, pp. 147-173
Musitu, G. y Buelga, S. (2004). En Musitu, G., Herrero., Cantera, L., Montenegro.(Eds.). Introducción a la psicología comunitaria. Desarrollo comunitario y potenciación. Barcelona: UOC.
Nussbaum, M. (2012). Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona: Paidós Ibérica.
Saldaña, J. (2011). Ethnotheatre. Research from page to stage. California: Left Coast Press.
Solomon, B.B. (1977). Black empowerment: social work in opressed communities. New York: Columbia University Press.
Stanislavsky, K. (2003). El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la vivencia. Barcelona: Alba Editorial.
Turner, V. (1982). From ritual to theatre. New York: PAJ Publications.



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